Convencido estoy
en el humo de mi tristeza
he dejado correr entre mis manos
la espada nauseabunda
pintaré de azul tu pecho y tu pubis
A solas me acuesto con mi angustia
a pesar de lo prohibido te visitaré
desvestido y triste
espantaré tu fuego de un solo soplo
sentirás el incendio romano
en tu piel y en las entrañas
Dividiremos latidos
amaré tus manos y tus pies
y como fugaz estrella
caeré por siempre extenuado
después del clavo y la madera
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tus comentarios.